Una pareja de lobos marinos se instaló en una empresa pesquera de Comodoro Rivadavia

Los empleados los ven como las mascotas de la empresa, hasta les pusieron nombre; Oscar y Eva

Primero llegó Oscar, hace casi un mes. Luego lo hizo Eva, y en más de una oportunidad los llevaron de vuelta al mar. Sin embargo, ellos regresaron. Dos lobos marinos se instalaron en una empresa pesquera del puerto de Comodoro Rivadavia y a diario conviven con los empleados, quienes los alimentan, lavan y acompañan. Sin embargo, quieren que vuelvan a su hábitat natural.

Son las 10:00 de la mañana y Oscar y Eva están echados al costado de la planta pesquera de Taex SA, que procesa langostino ubicada sobre la avenida Toninas, en el interior del puerto de Comodoro. Mientras tanto, un camión hace el recambio de bateas para llevarse los desechos.

A Oscar y Eva poco les importa, ellos siguen tirados al sol, estirando su cabeza hacia atrás, y tampoco se inmutan cuando llegamos junto a Fernando Rodolfo, el administrativo de la planta.

Según cuenta Fernando, los lobos marinos llegaron hace casi un mes. Primero llegó Oscar y luego lo hizo Eva. “Llegaron hace casi 30 días. Al principio era una sorpresa entrar a planta y ver a un lobo marino echado en el patio, pero hoy día ya conviven con nosotros. Incluso Prefectura se los llevó en dos ocasiones, pero ellos han vuelto, forman parte del plantel de Taex”, dice entre risas.

Oscar y Eva están todo el día en la planta. Por esa razón, los propios empleados se encargan de refrescarlos con agua y darles alimento. El menú son los pescados que llegan en los cargamentos pero que no son procesados en la firma, que en este momento se dedica principalmente a la producción de langostino. Así, Oscar y Eva comen desde merluza hasta pez gallo, todo un manjar.

María es una de las empleadas del lugar que tiene contacto diario con los lobos. Ella interactúa con ellos y los alimenta. Mientras les tomábamos algunas fotografías la mujer llega y se acerca a los lobos. Oscar entiende que llegó el momento de la comida y abandona su cómoda posición.

Los lobos son mansos. Sin embargo, no por eso pierden su instinto animal. Oscar en más de una ocasión no estuvo del todo contento con el acercamiento, y cuando se acercó María quería que le siga dando comida y no quería dejarla ir, algo que causó gracia entre los presentes.

Fernando asegura que a veces se dejan tocar, pero depende del ánimo que ellos tengan. Aunque Ángel, quien se encarga del mantenimiento y otras tareas en ese sector de la empresa, suele acercarse con más frecuencia y tiene mayor interacción con Oscar y Eva.

A pesar que a los empleados les gusta su presencia, saben que los lobos deben volver a su hábitat natural. Por esa razón, les gustaría que vuelvan a su lugar de origen, para estar cerca de los suyos y continuar con su vida animal, sin perder su instinto.

Por el momento Oscar y Eva están en la planta, quizás con el aumento de la temperatura decidan volver al mar, aunque es posible que antes intervengan las autoridades de Fauna para tratar de reinsertarlos en su ecosistema.

Para los empleados quedará la anécdota y el recuerdo del mes, que en plena pandemia y con el mundo dado vuelta, dos lobitos llegaron a la empresa, se instalaron y fueron mascotas por un tiempo. (Fuente: Adnsur)

   

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